30 Dic ¿Cuándo implantar un stent traqueal en perros? Repensando el “último recurso”
Durante años, el stent traqueal se ha considerado en veterinaria una opción extrema, reservada para aquellos perros con colapso traqueal avanzado en los que todo lo demás ha fracasado. Tratamiento médico agotado, episodios respiratorios recurrentes, calidad de vida gravemente comprometida… y entonces, solo entonces, se plantea la implantación de un stent.
Pero cabe preguntarse si este enfoque responde realmente a la fisiopatología del problema…
o si es consecuencia de las limitaciones de los dispositivos disponibles hasta ahora.

Luiza Corteletti Torezani et all.
El colapso traqueal: una enfermedad dinámica
El colapso traqueal en perros afecta especialmente a razas pequeñas, no es una lesión fija ni estática. Se trata de una patología progresiva y dinámica, en la que intervienen:
– Debilitamiento del cartílago traqueal
– Alteración de la membrana dorsal muscular
– Cambios en la presión intratorácica durante la respiración
– Inflamación crónica de la vía aérea
El resultado no es un “tubo cerrado”, sino una tráquea que pierde estabilidad, colapsando de forma variable durante la inspiración o la espiración.
Desde este punto de vista, cualquier tratamiento debería aspirar a acompañar esa dinámica, no a anularla por completo.
¿Por qué el stent se ha reservado como último recurso?
La respuesta no está tanto en el paciente como en el tipo de stent tradicionalmente utilizado.
Los stents traqueales convencionales suelen ser:
– Mallados
– Rígidos o semirrígidos
– Diseñados como implantes permanentes
– Difíciles o imposibles de retirar una vez implantados
Estas características explican muchas de las reticencias clínicas:
– Riesgo de complicaciones a largo plazo
– Dificultad para ajustar el tratamiento si la situación evoluciona
– Sensación de “punto sin retorno” terapéutico
En este contexto, retrasar la implantación parece prudente.
Pero el problema no es el concepto de stent.
El problema es el diseño del stent.
¿Y si el stent no tuviera que ser definitivo?
Plantear el stent como último recurso parte de una premisa implícita:
👉 una vez implantado, ya no hay marcha atrás.
Sin embargo, esta premisa deja de ser válida cuando hablamos de diseños no mallados, más fisiológicos y extraíbles.
Un stent en espiral:
– No “enjaula” la tráquea
– Permite que el cartílago conserve su protagonismo estructural
– Interactúa con la membrana muscular dorsal
– Acompaña el movimiento respiratorio
Y, sobre todo, permite reversibilidad.
Esto cambia radicalmente el razonamiento clínico.
Del “último recurso” a la estrategia terapéutica progresiva
Si el stent deja de ser una decisión irreversible, deja también de ser lógico reservarlo exclusivamente para fases terminales.
Empieza entonces a tener sentido pensar en: Intervenciones más tempranas
No se trata de implantar antes “porque sí”, sino de disponer de una herramienta que permita intervenir mejor; intervenir antes de cambios sistémicos consecuencia de una insuficiencia respiratoria crónica.
Conclusión: cambiar el diseño cambia el “cuándo”
Durante años nos hemos preguntado cuándo implantar un stent traqueal.
Quizá la pregunta correcta sea con qué tipo de stent.
Repensar el “último recurso” no significa banalizar la técnica, sino alinear mejor el tratamiento con la fisiología del paciente y la evolución de la enfermedad.
Porque, a veces, no se trata de intervenir más tarde… sino de intervenir mejor.
¿Podrá la prótesis TwinStent ser esa nueva solución temprana?